La biblioteca donde nadie quería quedarse hasta el final
Aquella tarde el edificio comenzó a vaciarse poco a poco, las conversaciones desaparecieron, las sillas dejaron de moverse y el silencio terminó ocupando cada rincón, solo se escuchaba el sonido del reloj sobre la pared y el pasar de las hojas de mi cuaderno mientras avanzaba con la investigación, el ambiente era tan tranquilo que incluso parecía agradable, aunque no pude evitar notar que la bibliotecaria me observó durante unos segundos antes de marcharse, como si quisiera decirme algo y hubiera cambiado de opinión en el último momento
Cuando levanté la vista ya era completamente de noche, las enormes ventanas reflejaban el interior de la biblioteca como si fueran espejos, apenas podía distinguir el exterior, guardé algunos libros en la mesa y fui hasta una estantería para buscar otro ejemplar recomendado por mi profesor, sin embargo al regresar descubrí que mi cuaderno ya no estaba donde lo había dejado
Pensé que simplemente lo había movido sin darme cuenta, revisé la mesa, el suelo, la mochila y hasta las estanterías cercanas, pero no aparecía por ninguna parte, aquello era extraño porque estaba completamente solo, o al menos eso creía
Mientras intentaba recordar el último lugar donde lo había visto escuché un ruido muy suave detrás de una de las filas de libros, parecía el sonido de unas páginas pasando lentamente, llamé por si quedaba alguien en el edificio, nadie respondió, di unos pasos con cautela y miré entre los estantes, no había absolutamente nadie, aun así el sonido continuó durante varios segundos antes de desaparecer por completo
Regresé a mi mesa decidido a terminar el trabajo con las notas que aún recordaba, entonces me quedé inmóvil, el cuaderno había vuelto a aparecer exactamente en el mismo lugar donde aseguraba que no estaba hacía apenas unos minutos, incluso el bolígrafo permanecía sobre la última página abierta, como si nunca hubiera desaparecido
Intenté convencerme de que el cansancio me estaba jugando una mala pasada, seguí escribiendo y traté de ignorar aquella sensación incómoda que comenzaba a crecer, cada cierto tiempo tenía la impresión de que alguien caminaba entre los pasillos de la biblioteca, pero cuando levantaba la vista todo seguía igual, filas interminables de libros perfectamente ordenados y un silencio tan profundo que resultaba imposible saber si realmente estaba solo
Unos minutos después observé algo que aceleró mi respiración, al fondo del salón había una silla que lentamente cambió de posición, apenas unos centímetros, fue un movimiento tan suave que cualquiera habría pensado que lo había imaginado, sin embargo yo estaba completamente seguro de que unos segundos antes esa silla apuntaba hacia otra dirección
Me acerqué con cuidado, revisé el suelo buscando alguna explicación, quizá una inclinación, quizá las ruedas estaban dañadas, pero no encontré nada extraño, cuando estaba a punto de regresar a mi mesa escuché nuevamente el sonido del reloj, esta vez marcando exactamente las diez de la noche
En ese instante todas las luces parpadearon durante apenas un segundo, suficiente para que el corazón me diera un vuelco, al volver la iluminación noté que uno de los libros había quedado abierto sobre una mesa cercana, no recordaba haberlo visto antes, me acerqué por simple curiosidad y encontré una hoja doblada entre sus páginas
La abrí lentamente esperando encontrar alguna nota olvidada por otro estudiante, en cambio descubrí una frase escrita con una caligrafía impecable que decía, "si encontraste este mensaje significa que eres la última persona en la biblioteca"
Sonreí con nerviosismo pensando que alguien intentaba gastar una broma, levanté la vista dispuesto a guardar la nota y continuar estudiando, pero en ese momento escuché claramente cómo una puerta se cerraba en algún lugar del edificio
Corrí hasta la entrada principal creyendo que el personal estaba por marcharse, sin embargo el pasillo permanecía vacío y las puertas seguían cerradas, no había voces, no había pasos, únicamente aquel silencio que ahora resultaba mucho más pesado que antes
Volví a la sala principal intentando mantener la calma, al entrar sentí un escalofrío, sobre mi mesa había otro papel que definitivamente no estaba allí unos minutos antes, lo tomé con manos temblorosas y leí una sola línea
"Algunas historias solo pueden terminar cuando alguien decide leerlas hasta el final"
Miré alrededor buscando cámaras ocultas o cualquier señal de que todo fuera una representación, pero la biblioteca permanecía inmóvil, como si hubiera detenido el tiempo
Respiré profundamente y regresé al libro donde había encontrado la primera nota, las últimas páginas contenían antiguos registros de estudiantes que habían pasado por aquella biblioteca durante décadas, nombres, fechas y pequeños comentarios sobre investigaciones, tesis y proyectos, hasta que llegué a la página final
Allí aparecía un espacio completamente en blanco, excepto por una frase escrita en la parte inferior
"Ahora escribe cómo terminó tu noche"
No recuerdo cuánto tiempo permanecí mirando aquellas palabras, finalmente tomé el bolígrafo y escribí que todo había sido una extraña coincidencia, que probablemente el cansancio había confundido mi percepción y que al salir de la biblioteca todo volvería a la normalidad
Cerré el libro, guardé mis cosas y caminé hacia la salida, esta vez la puerta se abrió sin dificultad, el aire fresco de la noche me devolvió la tranquilidad y pensé que por fin todo había terminado
A la mañana siguiente regresé para devolver los libros, busqué el mismo ejemplar por simple curiosidad y encontré la página donde había escrito mi experiencia, pero mi texto ya no estaba
En su lugar había una única frase escrita con la misma letra elegante de la noche anterior
"Gracias por continuar la historia, ahora alguien más tendrá que descubrir cómo termina"
Desde entonces nunca vuelvo a quedarme solo en una biblioteca cuando cae la noche, no porque crea en fantasmas o leyendas, sino porque todavía me pregunto quién escribió esa última frase después de que yo ya había salido del edificio
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