La deuda de los 20 soles
"Ya causa, llévate. Me debes 20", me dijo sin mirarme, anotando en su cuaderno.
Volví al día siguiente con los 20 exactos y un Inca Kola de yapa. "Para el calor", le dije. Desde ahí me empezó a fiar sin que le pida.Raúl tenía 26 y estudiaba contabilidad de noche. De día atendía la bodega de su tío. Vivía con 3 primos en un cuarto. Los martes cerraban temprano porque jugaba fulbito con sus amigos del barrio.Yo me quedaba a veces a ayudarle a acomodar las gaseosas. Hablábamos de todo. De que el sueldo no alcanza, de que mi mamá me mandaba 100 soles al mes, de que su sueño era poner su propio minimarket.
"Cuando tenga mi local, tú eres mi primer cliente fijo", me decía riéndose.En el 2020 llegó la pandemia. Cerraron todo. Yo me quedé sin chamba y sin plata para volver a Huancayo. Raúl cerró la bodega también. Un día me tocó la puerta con una bolsa: arroz, fideos, atún y 2 huevos.
"Te debo como 3 meses de fío", le dije.
"Me debes 0 soles. Hoy me toca invitar a mí", me respondió.Ese año fue duro para los dos. Yo hacía delivery en bici. Él vendía mascarillas y alcohol en la calle. Nos veíamos los domingos en el parque para intercambiar propinas y contarnos en qué habíamos gastado.En el 2022 Raúl me llamó emocionado. "Causa, alquilé un local chiquito. 3x4. Voy a poner mi minimarket".
Fui a ayudarlo a pintar. Estaba vacío, con humedad y sin vitrinas. Me dijo: "No tengo para el letrero todavía".
Le dije: "Ya, pero cuando lo tengas me debes un jale". 6 meses después abrió "El Rincón de Raúl". Nada lujoso. 2 congeladoras usadas, golosinas y una refri con chelas. El letrero era de lona, pero estaba. Yo ahora trabajo en una oficina. Gano mejor. Cada vez que paso por ahí, entro. No compro nada grande. Un agua, unas papitas.
"¿Cuánto te debo?", le pregunto por costumbre.
"20 soles", me dice y se ríe. "De hace 6 años".
Y saca su cuaderno viejo. Sigue ahí la anotación: Diego - S/20. Nunca la borró.La semana pasada se malogró su congeladora. Perdió 800 soles en mercadería. Estaba palteado.
Ese domingo no fuimos al parque. Fui al local, llevé 2 chelas y me senté en una jaba.
No hablamos de plata. Hablamos de que en 2018 yo no tenía ni para el arroz, y de que ahora los dos tenemos algo.Al irme me dijo: "Oe, gracias por venir".
"Me debes 20 soles", le contesté.Porque la amistad real no es de frases bonitas.
Es de fiarte cuando no tienes. Es de caerte y que el otro te pase una jaba para sentarte. Es de tener una deuda de 20 soles que ninguno de los dos quiere cobrar.
Comentarios
Todavía no hay comentarios
Sé la primera persona en compartir tu opinión sobre esta historia.
Inicia sesión o crea una cuenta para participar en la conversación.